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    david
    Jefe de claves
    @david

    CONCEPTOS BÁSICOS
    En este espacio podrás encontrar toda la información necesaria para poder cultivar y producirte tu propia “medicina natural”.

    El proceso de cultivación es sencillo y la planta en sí, aunque en un principio no lo creamos, no es delicada, pero, como cualquier tipo de planta, el cannabis tiene ciertos requerimientos propios para poder germinar y crecer saludablemente y sin dificultades.

    Estos requerimientos son críticos; si no hacemos que la planta esté en un sitio donde tenga sus condiciones favoritas, el crecimiento y la futura cosecha pueden peligrar.
    Tenemos que pensar que el cannabis es originario del Himalaya, cuyo clima es considerado tropical, por lo que tendremos que intentar mimetizar ese clima (haz click aquí para ver el climograma de la zona).
    Así que antes de empezar con el proceso de cultivo en sí, veamos cuáles son los aspectos que tenemos que preparar y tener en cuenta, su definición y, al final de cada uno, en forma de pregunta, qué cantidad de ese recurso o factor necesita la planta del cannabis.

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    LUZ Y FOTOPERIODO.
    Las plantas realizan la fotosíntesis para poder vivir. La fotosíntesis es un proceso que se da en las hojas en las cuales la planta, mediante la energía solar y el CO2, fabrica su propio alimento para crecer.
    Cuanta más luz, más alimento tendrá, más crecerá y, por lo tanto, más cogollos (aunque no hay que abusar de ella, o esta se quemará).

    Hay que tener en cuenta que no vale cualquier tipo de luz; existe el llamado espectro electromagnético, que es el conjunto de frecuencias a las que puede emitirse la luz del Sol.
    Cada planta, según sus pigmentos especializados, requiere un trozo concreto de ese espectro. El visible es el que podemos ver nosotros, de ahí su nombre.

    La planta del Cannabis, según la etapa en la que se encuentre, necesitará una frecuencia u otra:

    La mayoría de luz “azul” es para el crecimiento vegetativo y la mayoría de luz “roja” es para obtener cogollos más grandes (ya que con luz roja la tasa de fotosíntesis aumenta considerablemente, al ser la luz específica que más hace funcionar la maquinaria.
    También es el tipo de radiación que nos llega entrado el otoño y acabando el verano, justo la época de floración del cannabis).

    En caso de la UV, concretamente la UVB (la que nos pone morenos, ya que nos obliga a protegernos haciendo melanina), se cree que aumenta el nivel de THC, teorizando con la altura a la que se encuentra la planta; a más altura, menor atmosfera.
    La atmosfera es la que filtra los rayos UV, de modo que, si hay menos protección, tendrían que “ponerse morenas” a su manera, y esta sería producir más resina y THC. Pero aún no está claro. De todos modos, en caso del medicinal, habrá que vigilar este tipo de radiación.

    El fotoperiodo son las horas de luz diarias que recibe la planta.
    Todos los organismos presentamos un fotoperiodo determinado. Es muy importante ya que nos permite diferenciar el día de la noche y entonces permitir a nuestro cuerpo que haga unas hormonas u otras, ya que durante el día nuestro metabolismo es un poco diferente al de la noche. A las plantas les pasa lo mismo, e incluso para ellas, que las hormonas son su sistema de señalización (su sistema hormonal sería comparable a nuestro sistema nervioso), es un poco más importante respetar este fotoperiodo: sin estas horas de luz pautadas día a día se podría modificar su reproducción y su crecimiento, provocando que la planta no nos crezca.
    La oscuridad también es esencial para una buena floración; cuanto menos respetemos las horas de oscuridad, menos cogollos, y hasta se podría interrumpir la floración.

     

    • ¿Cuántas horas de luz y de oscuridad son necesarias al día?
      Para mantenerlas en crecimiento, hacen falta unas 16-18 horas de luz y 8-6 horas de oscuridad. De este modo es idóneo usar un temporizador.
      En época de floración, serían unas 12 horas de oscuridad y 12 de luz.

     

    • ¿En caso de que cultivemos en interior, a qué potencia debe estar la lámpara?
      Habrá que tener en cuenta el tipo de luz y la potencia. Las primeras utilizadas fueron las fluorescentes, ya que su espectro se parece mucho al del Sol. Después aparecieron las lámparas HID, que ofrecen luz equivalente a la de un mediodía de verano.

     

    Pero qué lámparas tenemos que tener en cuenta:
    – Incandescentes y halógenas –
    NO son útiles; no dan el espectro adecuado, dan demasiado calor y consumen mucho.

    – Halogenuros metálicos (MH)-
    Ideales para el crecimiento vegetativo y aptas para germinación y esquejes.

    – De alta presión (HPS) –
    Las más utilizadas y las más eficaces, ideales para crecimiento y floración. Emiten luz entre el amarillo y el naranja.

    – Tipo Cool White y gro-lux –
    Ideales para esquejes y germinación.

     

    – Las más utilizadas hoy en día son las HPS de entre unos 400 y 600 W (las de 400W duran casi el doble que las de potencia más elevada y sobrecargan menos los circuitos.
    – Hay que tener en cuenta que nuestro microclima tendrá una elevada humedad, sobre todo si es hidropónico).
    – No es recomendable usar lámparas HPS de menos de 250W.
    – La distancia a la que tiene que mantenerse la planta de la lámpara es de unos 50-60 cm.
    – Si las hojas superiores se doblan hacia arriba es porque están demasiado cerca de la luz. Últimamente se han hecho innovaciones en el mercado, poniendo a la venta lámparas LED, de unos 200W, que gastan menos y funcionan igual.

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    EXTERIOR O INTERIOR.

    • Exterior:
      – En el balcón o jardín, expuestas al Sol y al aire corriente.
      – Se aconseja que este espacio exterior tenga una buena exposición al Sol (mínimo 6 horas de incidencia directa).
      – Las semillas también tienen que ser de buena calidad o incluso feminizadas, ya que así podrán aprovechar al máximo la tierra y los recursos que les damos.
      ¿Cuál es la mejor fecha para empezar el cultivo? Lo ideal sería entre Abril y Mayo.

     

    • Interior:
      – En los llamados “armarios de cultivo”.
      – Se usan para tener la temperatura y sus ritmos circadianos más controlados.
      – Aun así, lo ideal es intentar aprovechar cuantas más horas de Sol natural sin que otros factores se vean afectados, ya que esa energía es la más natural y además es “gratis”. Piensa que con lámparas en un cultivo interior la factura de la luz puede llegar a subir unos 20 euros al mes.
      – Sin embargo en los cultivos de interior dominamos el clima, pudiendo aprovecharlo a nuestro favor para, por ejemplo, adelantar la floración.
      – Habrá que simular, entonces, las estaciones del año (ya que cuando entramos en otoño, que el día empieza a ser más corto que la noche, empieza el periodo de floración, y si cambian las horas de luz florecerá sea cual sea el tamaño al que ha llegado.
      – Por eso podemos manipularlo a nuestra conveniencia; (cuanto más tamaño, más flores) y los periodos de día-noche.

     

    Existen semillas de interior y de exterior, ya preparadas para un medio u otro (sobre todo por la radiación UV del Sol). Es más fácil por eso adaptar una semilla de interior a exterior que no a la inversa (habría que plantarlas en un invernadero para acostumbrarlas a dicha radiación antes de ser expuestas directamente. Adaptarlas de exterior a interior no suele valer la pena).

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    FLORECIMIENTO.
    – La planta de cannabis florece entrado el otoño-finales de verano.
    – Tiene flores distintas, unas femeninas y otras masculinas. Es un poco diferente de la concepción de flor que solemos tener, ya que, si nos fijamos, la mayoría de las flores que conocemos tienen los dos sexos a la vez (parte masculina: antera y estambres; parte femenina: pistilo, estigma y ovario), cosa que en el Cannabis se separa.
    – Puede tener repartidas sus flores de forma diclina monoica, hermafroditas, los dos sexos en una misma planta.
    – Una planta tiene los dos tipos de flores a lo largo de su estructura o dioica, la planta solo presenta flores masculinas o bien solo presenta flores femeninas. Un ejemplo es el pino, en que encontramos pinos “machos”, los cuales tienen el polen, y pinos “hembra” que tienen receptores del polen de los machos.
    – Entonces, se puede determinar el sexo de la planta (hermafrodita, masculino o femenino) a la que empiece el ciclo de florecimiento.
    – Durante este periodo, además, aumentarán un 50% en tamaño.
    – Florecen entonces cuando las noches se alargan (equinoccio de otoño; hay aproximadamente las mismas horas de día que de noche), por lo que, para florecer, necesita al menos 12 horas de oscuridad ininterrumpida durante 6-10 semanas que dura este proceso.

     

    ¿Cómo diferencio si mi planta es macho o hembra?
    Tendremos que fijarnos a la que salgan las flores una vez entrado el equinoccio; las que tengan flores femeninas serán hembras, y las que tengan flores masculinas serán machos.
    O, en caso de que tengan los dos tipos de flores, serán hermafroditas. Para diferenciar dichas flores, veámoslo de una forma más gráfica:

    Plantas masculinas:
    Gráficamente, podemos observar que las plantas masculinas son una especie de campanitas que cuelgan hacia abajo (de modo que, cuando se abran, puedan dejar caer el polen).

    Plantas femeninas:
    Las flores femeninas son una especie de lágrimas de las cuales salen dos “pelos” pequeños alargados; son los pistilos, que recibirán el polen de las plantas masculinas.

    Las plantas hermafroditas:
    En estas, no se recomienda la autopolinización, es decir, polinizar las flores femeninas de una planta con el polen de las flores masculinas de la misma.
    Hay que pensar que, en la naturaleza, las plantas siempre lo evitan y solo lo usan como a último recurso. A no ser que queramos clonarlas o algún otro proceso, es mejor dejar que hagan sus ciclos naturales.

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    NUTRIENTES Y AGUA.
    Es importante saber qué nutrientes necesita la planta por si alguno de estos no es suficiente, que sepamos cuál es y podamos suministrárselo.
    Repartamos los nutrientes por orden de importancia, veamos los nutrientes primarios:

    1.- El agua es el nutriente más importante y esencial que requieren las plantas.
    De esta depende su vida. A veces no le damos suficiente importancia. En caso del Cannabis, es muy importante no inundar la tierra, ya que podrían pudrirse las raíces (se ahogan); la planta tiene que pasar “un poco de sed”.
    Para saber “a ojo” si hay que regar la planta o no, hay que mirar que la tierra no esté inundada o que el recipiente donde esté plantada no pese mucho.

    2.- El nitrógeno es el segundo nutriente más importante.
    Si a la planta le falta nitrógeno, podremos observar plantas enanas (apenas pueden crecer) y clorosis: las hojas se volverán amarillas. El nitrógeno entra en la planta en forma de amonio (NH4+) y lo usan para la biosíntesis, que es el proceso de formación de proteínas, ADN, hormonas… Todo lo que la planta necesita para crecer y desarrollarse, por lo que vemos que es un nutriente esencial.
    Para los curiosos, a modo de ampliación, el color amarillo se da porque las plantas a las que les falte nitrógeno querrán movilizarlo de las reservas hacia las hojas que más lo necesiten: las jóvenes.
    La reserva de nitrógeno se encuentra en las clorofilas de las hojas más viejas. Las clorofilas son los pigmentos responsables de darles el color verde normal a las plantas.
    En este caso, las clorofilas se degradan para obtener el nitrógeno de reserva, por lo que el color verde desaparece, quedando el amarillo.
    Por lo tanto, si vemos las hojas amarillas, el crecimiento estará en peligro; tendremos que aplicar fertilizantes con suplementos de nitrógeno a la tierra.

    3.- El tercer nutriente más importante es el potasio.
    Ayuda mucho en la formación de raíces. Para detectar un déficit de este, observaremos plantas de tamaño reducido, a las que les cuesta crecer, un cierto grado de clorosis en los bordes de las hojas, y marchitamiento.
    Indagando en el tema, el potasio, a diferencia del nitrógeno, es fácil de movilizar desde la tierra hasta la planta, por lo que el crecimiento no será óptimo, pero será un poco más elevado que si le falta nitrógeno. Para intentar enderezar el crecimiento, habrá que aplicar suplementos de potasio a la tierra.

    4.- El último a destacar es el fósforo.
    Es muy importante para un buen crecimiento, ya que ayuda a la fijación del nitrógeno y al metabolismo.
    Es poco soluble pero muy móvil, por lo que si hay deficiencia vemos también nanismo y una clorosis semejante a la de deficiencia del nitrógeno.

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    LA TIERRA Y EL ABONO.
    La tierra aporta, básicamente, tres cosas: nutrientes, retentor de agua y drenador. Podemos comprar tierra ya preparada o incluso podemos hacer nuestra propia mezcla consiguiendo estos tres elementos. Existe tierra especial para cultivar cannabis, pero cualquier tipo de tierra esponjosa, permeable y que deje echar raíces es perfecta. Además, se generará un ecosistema (sobre todo si la plantación es en exterior) que engloba a demás seres vivos beneficiales (como bacterias en simbiosis que ayudan a las plantas) o perjudiciales (en caso de plagas).

    La tierra, ya de por sí, tiene alimento, pero a veces, sobre todo si a la planta le faltan nutrientes o si la tierra es pobre, se recomienda darle un soporte de nutrientes mediante los fertilizantes.
    Los fertilizantes para el Cannabis se pueden encontrar en formato de abonos, líquidos o sólidos. Al igual que hay tierra especial, también hay abonos especiales para el Cannabis, aunque si tiene alguna carencia de algún nutriente podría ser bueno averiguar cuál es y entonces añadir un suplemento y un abono adecuados. Podemos separar los abonos en orgánicos e inorgánicos, que se pueden echar a la mezcla, sin dar preferencia a ninguno de ellos, ya que cada uno tiene sus puntos positivos según lo que se busque, por lo que se pueden combinar como se necesite en cada caso, atendiendo a los signos y señales de carencias comentados anteriormente:

     

    • Nutrientes completos o NPK.
      Tienen Nitrógeno, Fósforo y Potasio junto con proporciones adecuadas de otros elementos importantes. Suelen ser nutrientes para el crecimiento o la floración, aunque muchos sirven para todo el ciclo.

     

    • Estimuladores orgánicos.
      No contienen muchos nutrientes, pero sí que estimulan el metabolismo de la planta, ayudando a que esta absorba bien los nutrientes y haga mejores cogollos o que sus raíces estén mejor.

     

    • Boosters PK.
      Se usan para el crecimiento explosivo de los cogollos, ya que contienen Fósforo y Potasio, dos elementos claves para la floración.

     

    • Abonos orgánicos. Tienen una liberación lenta, pero está muy concentrado. Algunos ejemplos usados en cultivo de cannabis:– Substrato vegetal:
      Hecha con material vegetal en descomposición. Tiene muchos nutrientes y es un buen retentor, pero no
      drena muy bien.– Turba de spagnum:
      Es un excelente nutriente y retentor.– Humus de lombriz o vigorhumus:
      Producto de lombrices. Es un gran nutriente, pero poco retentor.

      – Estiércol:
      Productos de origen animal, los cuales ya reconocemos por su fuerte y desagradable olor.
      Son excelentes nutrientes, pero no aportan un gran drenaje.
      No suelen estar esterilizados (y entonces pueden contener huevos de animales, esporas o semillas de malas hierbas…).
      No se recomienda usarlo en exceso.

    • Abonos inorgánicos:
      Son absorbidos más rápidamente que los orgánicos, pero no dejan de ser sustancias químicas sintetizadas que aportan nutrientes de manera “artificial” (no son materiales que se encuentren en la naturaleza como en caso de los orgánicos).

     

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    HUMEDAD.
    La humedad está estrechamente relacionada con la temperatura. En interior es especialmente importante ya que, tanto el ventilador como la lámpara, secan el aire.
    Se puede controlar con humidificadores o disponiendo simples cubos de agua alrededor de la maceta.
    Los higrómetros sirven para poder medir la humedad, y suelen estar a buen precio. Hay que vigilar también con que la humedad no sea excesiva, ya que puede dar lugar a la formación de hongos, algas y a demás problemas en la planta.

    • ¿Qué porcentaje de humedad se debe mantener?
      Lo ideal sería una humedad de entre 50-60%, cosa que estimula la transpiración de las plantas y además previene el desarrollo de hongos.
      Con los esquejes, solo con pulverizarlos 3 o 4 veces los 5 primeros días y 2 veces cuando enraízan ya es suficiente.
      Hay que vigilar no bajar del 40%, ya que favorece la aparición de plagas.
      Con los esquejes la humedad es diferente, pues en los primeros días hay riesgo de deshidratación.
      Solo en este caso será conveniente entonces subir la humedad al 90%, hasta que enraícen.

     

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    EL PH.
    EL pH es el grado de acidez o alcalinidad de la tierra.
    A la hora de regar, muchas veces es importante controlar y corregir el pH del agua que usamos, subiéndolo o bajándolo, ya que no todos los tipos de agua son beneficiosos para la planta.
    Es un proceso muy fácil, así que no hay por qué asustarse. Habrá que medirlo con un medidor de pH antes de regar, y entonces tamponarlo hasta el rango óptimo.
    Si es ácido (más bajo de 7), se puede añadir NaOH al agua hasta que el medidor indique el resultado que queramos.
    Si el pH del agua es básico (más alto de 7) habrá que añadir HCl hasta llegar al óptimo.
    Si no hay la posibilidad de usar NaOH y HCl, hay productos específicos para regular el pH en cultivos de cannabis en tiendas especializadas de jardineria
    .

    ¿Cuál es el rango de pH óptimo para el crecimiento de la planta?
    Un pH de entre 6,5 y 7,5. Si usas un cultivo hidropónico (sin tierra, con agua), el pH debe de ser entre 5,5 y 5,8.

     

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    TEMPERATURA Y VENTILACIÓN.
    La planta del cannabis, como las demás plantas, tiene una temperatura preferida u óptima para crecer y desarrollarse. Hay que escoger entonces un lugar que cumpla este requisito durante todo el periodo. Durante la fase de oscuridad, si están en un lugar frío, como no se puede encender una luz seguramente haría falta poner un poco de calefacción para mantener la/s planta/s a su temperatura óptima (asumiendo que esto también puede aumentar la factura de la luz. El frío es más caro de corregir que el calor).

    Además, si se cultiva en interior, se sugiere que haya ventilación para que el aire evacue un poco el calor de las bombillas y que de este modo las plantas no se agobien, haya un mejor intercambio de gases para una mejor fotosíntesis y que los tallos se hagan más gruesos para soportar más peso (más cogollos): hace la función del viento que tendríamos en caso del exterior. El sistema de ventilación, en general, consta de un ventilador y un extractor.

    De ventiladores podemos usar los típicos que usamos en verano, los de rejilla oscilantes (que no estén siempre apuntando a una misma dirección), uno por metro cuadrado del cultivo. Si es un cultivo pequeño, con uno ya bastaría. Sería ideal colocar el ventilador de manera que airee la planta, pero también el espacio entre la bombilla y la planta. Se aconseja no parar el ventilador durante varias horas, incluso en las de noche, ya que incluso en esas horas la planta necesita realizar un buen intercambio de gases. En el periodo de floración se recomienda dejar el ventilador en marcha las 24 horas (ya que podría aparecer moho).

    Es necesario que la planta tenga CO2, sobre todo durante las horas de día, para así poder hacer bien la fotosíntesis y crecer. Cuanto más CO2, más nos crecerá la planta y mejor tolerará las temperaturas elevadas.
    Existen sistemas con ventilador y extractor para controlar esta distribución de aire rico en CO2 o en O2. Si el espacio es pequeño, con un ventilador bastará, aunque habrá que controlar la temperatura y la humedad un poco más dedicadamente.

    ¿Cuál es la temperatura óptima?
    Según la fase en que se encuentre la planta, el óptimo será un poco diferente, pero en general se debería mantener entre unos 26-27°C (78-80°F).
    No se debe pasar de 35°C (95° F) ni tampoco bajar de la óptima.
    Las plantas de cannabis pueden reaccionar de formas diferentes al frío, pero es muy importante no bajar de 12°C (53,6°F), ya que pueden morir.
    A temperaturas más bajas del óptimo, su metabolismo se verá ralentizado, cosa que hará que crezcan y se desarrollen más lentamente; las raíces no se expanden bien, los cogollos son muy pequeños… Y, además, tiene dificultades para absorber el Magnesio.
    Calefactores o radiadores serían entonces buenos aliados para combatir el frío, aunque hay que vigilar también que no resequen mucho el ambiente. Aun así, el frío se puede aprovechar: los tricomas (una especie de glándulas pilosas) formadoras de resina ayudan a proteger a la planta ante un estrés y a captar el polen de las flores masculinas.
    Cuando hace frío, las plantas hacen más tricomas de resina de lo normal por lo que, si nos interesara, nos podría beneficiar.

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    REFERENCIAS:
    https://www.safeaccessnow.org/growing_tips
    Libro interesante: Rosenthal, Ed. Marijuana Growers Handbook. 1987. San Francisco, Calif.: Quick American Pub. Co.

     

     

     

     

     

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